
Por qué la fibra y no el cable de red
El cable de par trenzado (el habitual de red) funciona bien hasta unos 100 metros por tramo. Pasada esa distancia la señal se degrada y hay que recurrir a equipos intermedios o, mejor, a fibra óptica.
La fibra transmite la señal como luz, por lo que no le afectan las interferencias eléctricas, admite distancias mucho mayores y ofrece más capacidad. Es la opción natural para unir edificios o plantas muy separadas.
Cuándo tiene sentido en una empresa o un hotel
Son los casos más habituales en los que recomendamos fibra:
- Hoteles o complejos con varios edificios que comparten una misma red.
- Naves o sedes separadas dentro de la misma propiedad.
- Recorridos largos entre la sala de comunicaciones y los armarios de planta.
- Entornos con mucho ruido eléctrico, como maquinaria o instalaciones industriales.
Monomodo y multimodo
Existen dos tipos de fibra. La monomodo se usa para distancias largas y la multimodo para recorridos más cortos, normalmente dentro de un edificio. La elección depende de la distancia, del presupuesto y de los equipos que se vayan a conectar.
Qué componentes lleva la instalación
Una instalación de fibra se compone de varios elementos:
- Cable de fibra, protegido para el entorno donde se instale.
- Cajas de empalme y distribuidores ópticos (paneles) dentro del rack.
- Latiguillos de fibra para conectar el panel con los equipos.
- Módulos SFP en los switches, que convierten la señal eléctrica en luz y al revés.
Fusión y medición del enlace
Las uniones entre fibras se hacen con una máquina de fusión, que las suelda con un arco eléctrico y deja un empalme con muy poca pérdida. Después se mide el enlace para comprobar que las pérdidas están dentro de lo esperado.
Es un paso que no se ve desde fuera, pero que marca la diferencia entre una instalación que funciona hoy y una que seguirá funcionando dentro de años.